Mapa de violencias racistas y machistas realizado por mujeres migrantes en València

Fragmentos y sentipensares

ACUERPAMIENTO

El acuerpamiento es una forma de estar y de habitar el mundo que proviene del legado  filosófico-político de las mujeres mayas sanadoras y comunitarias, el cual hemos querido honrar a través de la adopción de este principio a lo largo de todo el proceso de cartografía entre el grupo de mujeres migrantes y racializadas. 

Acuerparse es abrazarse en la micropolítica cotidiana, en nuestras luchas en esta y otras orillas. Es poner el cuerpo para resistir al cruce de opresiones capitalistas, patriarcales, colonialistas y racistas que nos atraviesan a todas y se exacerban con la migración. Así lo hemos sentido y se ha puesto de manifiesto como práctica viva durante el mapeo. 

El acto de cuidado, de escucha con el cuerpo, de mirada con el tacto, de articular la palabra con los silencios compartidos, con las demostraciones de afectividad política, con el reconocimiento a nuestras vivencias, ha estado demarcado por nuestros cuerpos-territorios en cada espacio de encuentro. El abrazo grupal para compartir energía política y espiritual, al tiempo que invocamos y articulamos justicia poética, es el más radical acto de acuerpamiento posible.

Esta manera de sostenerse, cuerpo con cuerpo, fue referencial para propiciar conexiones sanas, hermandad y sororidad entre todas las participantes de principio a fin. Así lo ilustran los siguientes textos, fragmentos poéticos, sentipensares y narraciones colectivas creadas por las mujeres a partir de sus actos de acuerpamiento.

Desliza hacia abajo y descubre los diversos

“Hay poco cuerpo para tanto sentir. Elijo volcarme en las palabras”

1. Soy yo: Mujer

2. Tú: ¿humana o humano?

3. Por naturaleza: rebelde

4. Para el sistema: amenaza biológica

5. Para otros: dolor

6. De la tierra: hija

7. Del tiempo: memoria

8. De sentimientos: ríos

 

Autora: Diana Lucía

Miras alrededor, miras al cielo

Estás aquí, ¿lo quisiste?, ¿te tocó?

Inhalas: fuerza de identidad

                 fuerza de dignidad

                   fuerza de historia.


Caminas… encuentros, miradas escrutadoras

El juicio…

Evidencia: tú, forma, color, tamaño, armonía

Verdugo: el otro

                   dueño del suelo, del aire, del cielo

                      Otro: padre, patriarca, sistema, dinero, opresión.


Miras alrededor, miras al cielo.

Estás aquí, ¿lo quisiste?, ¿te tocó?

Exhalas: Yo quiero, Yo puedo

                Yo estoy, Yo soy.


Autora: Diana Lucía

Tenía ganas de este ejercicio. Hay algunas que atraviesan todas las violencias, y muchas se inscriben en mí, pasan por mi cuerpo, por mi mente y me han generado muchos momentos de enfermedad. Estoy ahora en un proceso de sanación porque el proceso de migración ha arrebatado muchas cosas de mi identidad, cómo soy, lo que soy capaz de hacer. Repercutió en mi salud. Pensé y creí que eran muy personales, pero he hecho un ejercicio de sanar más desde lo político y he detectado que las estructuras han sido causa de eso.

En la pierna (de la corpografía) hay alguien andando entre la niebla. Representa que, cuando llegas, eres una persona más, sin mucho rumbo, que anda como invisibilizada. Llegas a esta sociedad a la parte “más baja”. No importa quién fueras en tu lugar de origen. En algún momento pensé que había perdido hasta la posibilidad de reírme, me reía muchísimo menos. Una amiga me decía que cuando pensaba en mí me recordaba como siempre he sido: muy espontánea y risueña. Todo este proceso me hizo perder la idea del amor como algo colectivo.

Cuando llegué aquí, se rompieron muchos procesos comunitarios. Me encerré y sentí que me quitaban la voz, que costaba salir de allí. He visto ahora muchas cosas, pero este es el primer espacio en el que me atrevo a venir y aportar, conectarme. En el que dejar de ver el miedo dentro de mí, para reconectar otra vez con lo valioso de mi experiencia. Me he hecho muy pequeñita en muchos espacios y el cuerpo lo expresa. Este fue el ejercicio que hice.

Las frases de los pies (de la corpografía) simbolizan esto: nada sería posible sin la dedicación de trabajadores mal pagados en países, mal llamados “en desarrollo”... Esta parte final la tachamos colectivamente para romper esa idea perversa de desarrollo y cómo nos venden el progreso de Occidente, cuando es falso. Está en los pies porque es lo que sostiene la sociedad. Tal como el trabajo que hacemos sin papeles, que es lo que sostiene este nivel de vida y este lugar donde ahora vivimos.

Nuestro cuerpo es nuestro. Es nuestra casa, nuestro hogar. Cuidémoslo. Tenemos que descansar. Nadie ni nada es tan urgente como cuidar nuestra primera casa.
La declaración de “tú no tienes que dejar de hablar como hablas” que hizo una compañera, generó un cambio en mí. Me declaro auténtica. Me sentí en compañía, como si fuéramos hermanas en nuestras raíces. Estamos en el mismo sentir.
Todo ha sido muy acogedor. Hemos podido contar, sacar todo lo que teníamos dentro y nutrirnos de las demás.
Siento renovación. He estado ya en este proceso 4 años. Me encanta ver y compartir con nuevas personas y eso resuena en mí.
Agradezco el efecto de sanación. Compartir todo este proceso de escucha ha sido muy significativo para mí y me motiva a continuar enredándonos. Fue un espacio muy seguro donde puedo expresar estas cosas que vivimos, sin esa mirada de juicio y que genera temor.
Como decimos en mi tierra “quedé iniciada”. Me dieron algo, pero quiero más. Rescato que para todas el espacio y la experiencia nos marca, si bien compartimos actividad, la de cada una es única a partir de sus vivencias, tragedias, dolores y saberes.