Casas particulares (centros de trabajo de hogar y cuidados)
Testimonios
Yo conozco un caso de un chico secuestró e intentó abusar de una mujer trabajadora del hogar que trabajaba de interna y la policía logró rescatarla después de que sus compañeras de un colectivo de defensa a los derechos de las trabajadoras de hogar y cuidados consiguieran contactarla y alertar a las autoridades. No es un caso aislado.
Coticé durante 14 años por muchas menos de las horas trabajadas como empleada de hogar y cuidados. Me echaron de malas maneras, sin finiquito ni indemnización adecuada y me quedé con un paro ínfimo.
Sufrí violencia machista y racista por parte de la persona a la que cuidaba cuando trabajaba de interna. Me vi privada de movimiento e intentaron abusar de mí. Hubo acoso y tocamientos completamente inadecuados. Además tuve que escuchar cómo me insultaban y decían comentarios sexualizados, machistas y racistas sobre mi persona.
Yo vivía en Madrid y encontré en Valencia una oferta de trabajo como interna en casa de un señor que tenía Parkinson, era un señor dependiente. Cuando llegué empezó a decir que las pastillas contra el Parkinson le hacían sentir grandes necesidades sexuales. A medida que pasaron las horas me habló de su vida y me preguntaba mis intereses. Le dije que me gustaban los tebeos y al siguiente día me sacó unos cómics pornográficos y yo le ignoré. Empezó a insinuarse y a enseñarme los juguetes sexuales que se compraba por Amazon. Le dije que mejor se buscara a otra persona, que yo me volvía a Madrid.
Estuve dos años trabajando para una familia sin contrato, tenía que cuidar a dos bebés. Un día prescindieron de mí sin ningún reparo, después de haberme prometido que me podrían arreglar los papeles.
Sufrí racismo y constantes actitudes condescendientes hacia mí. Me decían: “como interna aquí no pagas ni luz, ni comida, ni alquiler así que debes estar agradecida y no pedir más.