Mapa de violencias racistas y machistas realizado por mujeres migrantes en València

Centros de ocio nocturno, plazas y calles

El espacio público a menudo presenta situaciones de violencia a la vuelta de muchas esquinas para las mujeres migrantes y racializadas. Con demasiada frecuencia, los espacios personales y las distancias no se respetan y muchas son las mujeres que se han sentido violentadas y acosadas, normalmente por otros hombres que han invadido su espacio y practicado tocamientos no consentidos o agresiones verbales. Es por ello que las calles y plazas públicas no se viven como un espacio seguro y emerge un miedo a transitar y volver a casa solas, especialmente cuando es de noche. 

Al acceder a muchos espacios de ocio nocturno como discotecas, las mujeres migrantes y racializadas reciben violencias machistas y racistas muy marcadas que pasan desde la exotización e hipersexualización (especialmente hacia mujeres negras y latinas) al acoso verbal y sexual, entre otros tipos de abuso, especialmente si plantan cara o se oponen a esos tratos degradantes y discriminatorios. Se echan en falta protocolos de actuación en estos espacios frente a estas violencias. Del otro lado, el trabajo en el ocio nocturno no es mejor. Las mujeres están expuestas a comentarios y tratos humillantes por la exotización y cosificación y se les exige adoptar una determinada vestimenta para “atraer” a los hombres, como es el caso del trabajo de relaciones públicas.

Testimonios

Me negaron el acceso a cierta zona de una discoteca y, al oponerme, se sumaron la agresión verbal y la violencia física por parte de hombres de seguridad para expulsarme del lugar a mí y a mi compañera, infligiendo numerosas contusiones y heridas sobre mi cuerpo. A ello se añadió una clara violencia institucional, al no recibir acompañamiento policial adecuado que desestimó mi palabra al llegar al sitio de los hechos y me quiso arrestar por no tener los papeles. Tampoco me acompañaron para que recibiera la asistencia médica y psicológica adecuada.

La noche tampoco es segura para nosotras, tanto por parte de las que trabajan en los espacios de ocio nocturno como para las que se van de fiesta.

Algo que aún no se como afrontar es la violencia sexual, el acoso callejero. Me han perseguido por la calle, hombres que he tenido que empujar. No sé si gritar, hacerme la tonta… tengo que recurrir siempre a otra persona.

Reivindicamos

Derecho a la ciudad, a que sea habitable y segura para todas. Derecho a la libre movilidad de nuestros cuerpos, libre de violencias.

Derecho al ocio libre de violencias.

Protocolos de atención adecuados para las víctimas de violencia machista y racista en los espacios de ocio.

Desarrollo de políticas públicas para la seguridad de las mujeres en la calle, como el servicio “Paradas violetas” del bus nocturno de València.