Mapa de violencias racistas y machistas realizado por mujeres migrantes en València

13 lugares de Violencias racistas y machistas

Los transportes públicos y sus estancias de espera son espacios en los que se registran a menudo violencias machistas y racistas hacia las mujeres por razón de género, pero también por su racialización y/o procedencia.
La hostelería es un sector laboral donde existe una gran precarización del trabajo, con horarios intensivos y constantes violaciones de derechos laborales. Estas condiciones se acentúan cuando se trata de personas migrantes.
Las comisarías de policía son espacios en los cuales las mujeres migrantes y racializadas sufren una frecuente desigualdad en el trato y donde se ponen de manifiesto numerosas violencias machistas y racistas.
Es poco frecuente ver a personas racializadas, especialmente negras, como parte de la plantilla de cara al público en supermercados y grandes tiendas.
Las personas migrantes y racializadas, especialmente negras y musulmanas, experimentan muchas más trabas para acceder a una vivienda digna debido a la discriminación y los prejuicios que se vierten contra ellas.
El ayuntamiento tiene a cargo el trámite del empadronamiento, algo fundamental para las personas migrantes, quienes pueden empezar a tramitar sus papeles a partir del registro en el padrón municipal.
Los centros de asistencia sanitaria son instituciones públicas donde también se registran situaciones de discriminación y violencia por el hecho de ser mujeres migrantes y racializadas.
Los centros educativos son espacios donde se ejerce racismo y machismo de manera naturalizada por parte de diversos miembros de la comunidad educativa que adolecen aún de una adecuada sensibilización.
El espacio público a menudo presenta situaciones de violencia a la vuelta de muchas esquinas para las mujeres migrantes y racializadas.
El Centro de Internamiento de Extranjeros de Zapadores es una cárcel para personas migrantes que no han cometido ningún delito
El trabajo de hogar y de cuidados es un sector completamente feminizado y relegado concretamente a mujeres migrantes, muchas de ellas en situación irregular, de contextos sociales diversos, con estudios y sin estudios
El sector, como cualquier otro de la sociedad, no está libre de sesgos y prejuicios racistas y machistas, por lo que se hace necesario revisar sus propios programas, narrativas y prácticas.
Sector precarizado con violencia verbal recibida en el trato con la clientela, estando expuestas a situaciones de exotización, sexualización y racismo tan solo por nuestro acento.