Paradas de bus, estaciones de metro y tren
Los transportes públicos y sus estancias de espera son espacios en los que se registran a menudo violencias machistas y racistas hacia las mujeres por razón de género, pero también por su racialización y/o procedencia. De esta manera, el transporte público se convierte en un espacio inseguro donde las mujeres migrantes y racializadas experimentan una violencia no verbal a través de actitudes y miradas criminalizadoras y estigmatizantes, así como violencia verbal y física a través de insultos, tocamientos no deseados y agresiones.
Es en estas inmediaciones donde también se llevan a cabo paradas por perfil racial que afectan sobre todo a hombres racializados y/o migrantes pero también a mujeres, siendo un acto discriminatorio, criminalizador e ilegal.
Testimonios
Yo he sufrido xenofobia. Mucha gente al escuchar mi acento no quiere sentarse a mi lado en el transporte público.
Mucha gente que se sienta a mi lado en el bus se agarra el bolso como si les fuera a robar algo.
Me sentí muy intimidada por dos hombres en el tren. Ellos me miraban de manera insistente, acosadora, y se aproximaban a mí sin mi consentimiento, transgrediendo mi espacio personal. Se bajaron en la misma parada que yo, persiguiéndome y haciéndome sentir incómoda y violentada.