Mapa de violencias racistas y machistas realizado por mujeres migrantes en València

Centros educativos

Los centros educativos son espacios donde se ejerce racismo y machismo de manera naturalizada por parte de diversos miembros de la comunidad educativa que adolecen aún de una adecuada sensibilización. A todos los niveles educativos (desde infantil hasta la universidad) e independientemente de la titularidad del centro (públicos/concertados/privados), las infancias migrantes y racializadas, incluso las que ya han nacido en el territorio, viven situaciones de discriminación y violencia racista difíciles de asimilar, especialmente a edades tempranas. A menudo estas actitudes vienen de compañeros y compañeras y se normalizan como “cosas de niños”. Sin embargo, tiene efectos nefastos para el desarrollo personal y académico, la autoestima y salud mental de niñas, adolescentes y jóvenes. El racismo y xenofobia a menudo vienen acompañados de clasismo y de machismo, en el caso de las niñas. Sus cuerpos, identidades, idioma, vocabulario y acento, origen, religión, vestimenta, son todo motivos de burla y acoso. El color de piel y el pelo afro son objeto de insultos. No existen protocolos contra el bullying racista ni se llega a identificar como un problema. Esto viene reforzado por currículums escolares que todavía no son inclusivos ni representan la diversidad de la sociedad y de las aulas, y carecen de una perspectiva antirracista, de género e interseccional. 

A esto se suma la discriminación académica por la que se infravalora el potencial de rendimiento de las juventudes racializadas y se les marca un itinerario formativo que les mantiene lejos de niveles superiores de estudios o profesionalización. Es así cómo se produce la profecía autocumplida que impide a las personas racializadas, especialmente a las mujeres por la incidencia adicional del machismo, cumplir sus aspiraciones.

Testimonios

Yo era muy buena alumna en el colegio y, años más tarde, cuando estaba ya en la universidad, decidí hacer una visita a este colegio donde había estudiado hasta los 15 años y asumieron sin preguntarme que habría dejado de estudiar. El simple hecho de asumir que por ser mujer negra no habría llegado a estudios superiores es racista y genera mucha inseguridad propia.

Mi hija sufría bullying racista en el colegio. La llegaron a encerrar y pegar en los baños del instituto.

Me negaron viajar a un congreso porque tenía que viajar fuera del espacio Schengen y para eso necesitaba una visa. La administrativa de la universidad a la que pedí una carta como justificante de que estaba estudiando me dijo ‘tú has venido a España a estudiar, no a trabajar’. Esto es racismo institucional, por parte de quienes tienen poder en las instituciones de Educación Superior.

Reivindicamos

Derecho a una educación inclusiva, libre de discursos de odio.

Currículums inclusivos, libres de prejuicios hacia las culturas no hegemónicas, con referentes positivos del Sur global y que representen la diversidad de la sociedad.

Formación con perspectiva de género, antirracista e intercultural del profesorado y otros miembros de la comunidad educativa.

Sensibilización de todo el alumnado y de la comunidad educativa contra el acoso escolar, el bullying racista y el trato discriminatorio. ​

Protocolos específicos de prevención y acción ante casos de acoso escolar, sexual y bullying racista.​