Mapa de violencias racistas y machistas realizado por mujeres migrantes en València

ONGs asistencialistas y estancias de acogida

Por lo general, el Estado deriva la acogida y asistencia a las personas migrantes a determinadas ONGs, con quienes tienen convenios de colaboración con dotación económica para realizar esta labor. Así, la entrega de alimentos, productos de higiene y otros recursos, la derivación a servicios sociales, etc. recae sobre sus manos. Es ahí donde se establece la relación de poder respecto a las mujeres migrantes. Si por lo general hacen un buen trabajo, también hay testimonios de un trato paternalista, el uso de la amenaza con retirar recursos o llamar a servicios sociales para la retirada de la custodia de sus infancias, etc.

Si bien las organizaciones sociales que se dedican a la acogida de las personas migrantes cumplen un papel esencial, también hay discursos y prácticas que no ayudan e incluso perpetúan su infantilización y posición de indefensión debido al enfoque asistencialista y síndrome de “salvador blanco”. A menudo se coloca a las mujeres migrantes y racializadas en una posición pasiva y emiten juicios y “recomendaciones” no demandadas de cómo comportarse para ser “buenas migrantes” o ponen en cuestión las maternidades migrantes. Lejos de generar condiciones para su reconocimiento como sujetas de pleno derecho y con capacidades para transformar sus situaciones de precariedad con el soporte adecuado, conducen a dependencias y a roles de poder reñidos con un trato digno, de reconocimiento de su plena autonomía y poder de decisión. El sector, como cualquier otro de la sociedad, no está libre de sesgos y prejuicios racistas y machistas, por lo que se hace necesario revisar sus propios programas, narrativas y prácticas.

Testimonios

Tras horas esperando en la cola para recibir ayuda de una gran ONGD vinculada a la iglesia, fui despachada de malas maneras, con las manos vacías y sin que pusieran a disposición otras alternativas, escudándose en no haber llegado a tiempo.

Desde dentro se podía ver cómo la persona migrante no estaba en el centro, que las decisiones tomadas se hacían pensando en lo mejor para la organización. Aunque hacían ver que no, había una incomprensión muy grande acerca del racismo estructural de fondo y las repercusiones sobre las personas migrantes y racializadas.

Reivindicamos

Fin del modelo de atención asistencialista y paternalista en el tercer sector.

Formación con perspectiva de género, antirracista e intercultural del personal y el voluntariado de los centros de atención. Introducción de estos enfoques en los programas.

Acompañamiento y soporte basado en el respeto a la autonomía y libertad de decisión de las personas migrantes.